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Tentenecio.com
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En la UCI ( 22 ene 2010 )
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Nació como una gran chapuza que nos quisieron vender entre locales y autonómicos y continúa siendo una gran mierda envuelta en ladrillos y llena de improvisaciones innecesarias para un proyecto que debe ser uno de los hitos de la ciudad para las próximas décadas.
La Ciudad de la Salud, que es como han decidido bautizar a ese engendro de obra que están haciendo unos con el beneplácito de otros, surgió de la necesidad evidente de dotar a Salamanca de un gran centro hospitalario para contener los sabidos y reconocidos mejores servicios hospitalarios de Castilla y León, referentes nacionales, innovadores y supervivientes de un caciquismo autonómico que, hasta ahora, sólo parecía influir en las negativas a implantar nuevos servicios y terapias siempre a expensas de los de siempre.
Lo del vial, que nos atosiga últimamente, no es más que otra tara para un proyecto que suscitó dudas desde que se propuso porque todas las noticias que ha generado, desde entonces, han sido motivo de disputas políticas locales que han levantado los viejos reproches y, sin embargo, debió haber sido un proyecto magnífico, una infraestructura demoledora, un beneficio total, un sentimiento unitario por relanzar una de las pocas grandes empresas de esta ciudad.
Que el edificio del Hospital Clínico Universitario se ha quedado pequeño, es una realidad, que la construcción del Hospital Virgen de la Vega se ha quedado anticuada, es cierto y que el Hospital Martínez Anido no tiene ni unos accesos decentes, es constatable.
Pero qué necesidad había de no construir una nueva edificación en una nueva parcela para la Ciudad de la Salud como ha ocurrido en otras provincias de esta comunidad; qué necesidad había de unificar en una ubicación ya colmada de obras y servicios para desesperación de pacientes y profesionales, para ahogar el tráfico, para estrangular la ciudad, para invadir el río, con todas las parcelas disponibles, con todos los solares hambrientos de hormigón y deseosos de cemento. Sólo se nos ocurre una razón necesaria, pero ni muchos menos suficiente, como es la proximidad de las facultades sanitarias de la Universidad de Salamanca con el nuevo centro hospitalario.
Hubo enfrentamientos por la ubicación del complejo hospitalario, surgieron serias dudas, y rumores, en la adjudicación de las obras ( con juzgados de por medio y cifras que volaron de aquí para allá dejando abierta la posibilidad a presuntas irregularidades ), hubo denuncias por ruido y molestias generalizadas, se habló de unas fechas que han empezado a bailar a las primeras de cambio cuando el proyecto ya nace con un dilatado cúmulo de años para que pueda acabar siendo una realidad ( en buena parte por demoler y construir en el mismo lugar ), surgen contratiempos importantes como el vial ( puesto en entredicho por la Confederación Hidrográfica del Duero, CHD ) que ahora mismo paraliza, por completo, el proyecto, porque es irrenunciable por seguridad de la obra, de los futuros pacientes y de toda la infraestructura, que pasa por cepillarse buena parte del Parque Botánico Huerta Otea tras la inversión de más de 7 millones de € que realizó el Ayuntamiento de Salamanca a partir de 2006 y debe apropiarse de parte de la zona inundable del río Tormes para un 30% de su trazado.
Al final, lo sabemos todos, la obra saldrá adelante ( en ello han puesto su empeño nuestros queridísimos políticos ) pero a costa de empequeñecer el proyecto y prolongar los trabajos en el tiempo.
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